Fuente espiritual de su vida

La fuente de la acción de Veronica era su unión con María, que la abría al Espíritu Santo, fuerza en el anuncio de la Buena Nueva que ella vivió siempre en el corazón de la Iglesia.

 

El cardenal L.J. Suenens lo formulaba así: «Cristo nació en María por el poder del Espíritu Santo». Y añadía: «Eso fue ayer, pero también lo es hoy y lo será mañana».